Este entrenamiento de puertas abiertas ofreció a los padres y familiares una síntesis del trabajo que los alumnos realizan habitualmente en clase. Posteriormente, los propios karatekas invitaron a sus familiares y amigos a participar en la sesión, generando un ambiente extraordinario de participación, cercanía e interés por el aprendizaje. Se creó un vínculo muy especial entre karatekas y familiares, reforzando la esencia de nuestro Dojo. El karate, además de ser un excelente deporte y arte marcial, es sobre todo una escuela de valores. Nuestro más sincero agradecimiento y felicitación a todos los asistentes por su entusiasmo y apoyo.
